¿Quién se anima a cantar como Donna, bailar como Sophie o vivir el espíritu libre de las amigas en una isla griega?
Grabar Mamma Mia! con los compañeros de trabajo es la excusa perfecta para reír, cantar a pleno pulmón y dejar atrás la rutina por un rato. No importa si no afinamos perfecto: lo importante es la energía, el buen rollo y hacerlo juntos.
Porque cuando el equipo se atreve a cantar y bailar unido, el resultado siempre es inolvidable.